Multitudinaria procesión de San Francisco: piden dejar de lado los intereses partidarios y sectoriales del país


Luego de dos años, la peregrinación volvió a ser presencial. Congregó a más de siete mil feligreses en Las Padercitas.
La procesión a las Padercitas que inició San Francisco congregó a más de siete mil feligreses, quienes dieron cita en la mañana del domingo a una esperada solemne ceremonia. La pandemia había postergado el júbilo que el pueblo riojano tiene en ese trascendental momento en que se revive ese Encuentro de esa Pascua, donde el violín de San Francisco Solano fue más que una batalla que iba a derramar sangre.
El encuentro con el Niño Alcalde no fue uno más. Es que la gente quería vivenciar ese momento, luego del aislamiento de la pandemia. Un violín, sonando en off le puso una cuota más de emoción. Por eso no era de extrañarse de ver a hombres y mujeres con lágrimas en el ojos, máxime cuando ambas Imágenes entraron a la Iglesia de Las Padercitas para vivir la Misa, concelebrada por el obispo Dante Braida. A ello hay que agregarle la presencia de la Inmaculada Concepción de Aimogasta y de la Virgen de Itatí, quienes acompañaron en la peregrinación de San Francisco que inició a las 7.00.
Como uno de los pedidos que se hizo en la Misa, fue que se deje de lado los intereses mezquinos y partidarios, y que se trabaje por la Patria toda.

Homilía
En su mensaje, el obispo Dante Braida recordó que se vive con alegría esta fiesta del Encuentro, «saliendo de un tiempo tan delicado como inédito que nos está tocando vivir como lo es la pandemia».
«Estar presentes aquí todos juntos y unidos a tantos que nos siguen a través de la radio, el canal y las redes sociales nos llena de profundo gozo. Recibimos hoy aquí en este lugar peregrinos provenientes de distintos lugares de la provincia y de otras provincias. Recibimos a esposos, a los padres con sus hijos. A los niños, jóvenes y adultos. A los ancianos. A estudiantes y trabajadores. A los vecinos de distintos barrios, a quienes integran diferentes instituciones sociales y políticas. Recibimos a los catequistas y miembros de distintas áreas pastorales de la Iglesia. Recibimos a todos los presentes con sus intenciones, a los que vienen en búsqueda de salud, a pedir por un trabajo o por superar una situación difícil que están atravesando. Venimos a agradecer la vida y todo lo que Dios nos da cada día para crecer y madurar», detalló.
«El Divino Niño Alcalde nos ha recibido en este lugar como en aquel jueves santo del año 1593, para darnos su paz y para que lo aceptemos como nuestra máxima autoridad. La paz entre los primeros habitantes de esta zona y los españoles vino al reconocer en el Niño Dios vestido de Alcalde a su máxima autoridad. Jesucristo al hacerse hombre vino a unirnos al brindar su amor a todas las personas, especialmente cuando en la cruz entrega su vida por todos sin excepción. Su resurrección fue la prueba más grande de que el amor vence el mal y la misma muerte y siempre nos abre caminos de vida plena para todas las personas. Ese amor se derrama en todos nosotros a través del Espíritu Santo que Dios nos comparte ya desde el bautismo», comentó.
«En el evangelio Jesús, hoy venerado como el Divino Niño Alcalde, nos dice: «Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente!» Ese bautismo se refiere a su pasión, muerte y resurrección y ese fuego se refiere al Espíritu Santo, que nos enviaría luego de vivir su pascua, para purificarnos y colmarnos de dones, talentos y bendiciones para que luchemos por un mundo mejor, unido e inclusivo donde reine su amor», aseveró.
«Hoy hemos han salido caminando desde la Iglesia San Francisco junto a San Francisco Solano y la Virgen de Itatí. Ambos nos trajeron como pueblo al encuentro del Jesús. Salimos de un lugar de encuentro con Dios, como lo es esa Iglesia y llegamos a otro lugar de encuentro con Dios como lo es esta Iglesia de Las Padercitas, en ambos lugares se reúne la comunidad, se vive la fe y está Jesús presente de modo especial en la Eucaristía. Cada templo es nuestro hogar allí estamos llamados a alimentar nuestra fe en la Escucha de la Palabra y en la celebración de los sacramentos y en la vida fraterna y misionera», subrayó.
«Pero la realidad es que durante toda la peregrinación Jesús estuvo presente en cada hermano y hermana que caminó a nuestro lado. Dios vive en cada uno y en cada uno se manifiesta de diferentes modos. Por eso es tan necesaria la vida comunitaria, caminar con otros en el camino de la vida. De eso se trata vivir en una Iglesia Sinodal», aclaró. La procesión donde volvieron los abrazos fraternos

Con dos años de pandemia, las demostraciones religiosas también habían quedado de lado. Por eso, es que tras haberse dado las conquistas médicas a un virus que puso de rodillas al mundo entero, se permitió en la Procesión, el momento de la Paz. Y allí, la feligresía se miró a los ojos y se dio ese saludo y el abrazo que por mucho tiempo no se podía dar. Fue la procesión de los abrazos y también de algún que otro llanto, recordando a aquellos que no pudieron salir de las garras del COVID, pero que siempre serán recordados.»De modo especial tenemos presente a aquellos que no han podido venir y que están sufriendo por alguna enfermedad, por la pobreza y la marginación. Ellos están de un modo muy especial presente en esta celebración», dijo Braida en su homilía. En tanto que también se puso petición a aquellos que siguen padeciendo las secuelas de esta pandemia, que ahora, permitió que la feligresía se abrace.
El obispo recordó sus primeros pasos en el camino de la religión

En un momento de la homilía, el obispo Dante Braida recordó sus primeros pasos en el camino de la religión. Es que la procesión de San Francisco estuvo acompañada por la Virgen de Itatí. «Hoy nos honra la presencia de esta imagen bendita y peregrina de la ‘Pura y limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí». En su Imagen original tiene su rostro hecho de madera de Nogal y sus manitos de Timbó», describió Braida.»Desde hace más de 400 años acompaña la Iglesia de Corrientes y de todo el Noreste de nuestro País. Su fiesta se celebra el 9 de julio y también se celebra el 16 de julio el día de su coronación pontificia acontecida en el año 1900. Esta imagen peregrina de la Virgen de Itatí viene de su Santuario a orillas del río Paraná en Corrientes. Los pagos de Fray Jorge Lescano, el párroco actual de nuestra Iglesia San Francisco», agregó.»Para mí es una devoción muy querida porque en mi tierra natal, Reconquista en el norte santafesino, se la venera mucho. La capilla del barrio donde me crié y fui creciendo en la fe la tenía como patrona y en mi juventud participé 10 años de las peregrinaciones juveniles que se realizan en torno al 21 de septiembre yvarias veces pude pasar unos días de retiro allí, en su santuario», detalló.»La Virgen en sus distintas advocaciones nos habla de la presencia materna de Dios que nos acompaña con mucha cercanía y sensibilidad. Así como aquí en el NOA veneramos con mucha devoción a la Virgen del Valle, en el NEA es María de Itatí la devoción más querida», afirmó.En tanto que compartió su oración, para que «así pongamos nuestras vidas y necesidades en el hueco de sus manos para que, como ella, siempre vivamos como auténticos discípulos y misioneros de su Hijo».
Fuente: Nueva Rioja